Entradas

Mostrando las entradas de octubre, 2021

Selecciones literarias_EL RÍO (JULIO CORTÁZAR, 1956)

 Y SÍ, PARECE que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábana y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes de que yo me perdiera en el sueño, porque te habías ido diciendo alguna cosa, que te ibas a ahogar en el Sena, o sea que has tenido miedo, has renunciado y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad so...

LA CAPACIDAD DE TÚ VOZ

Imagen
  El sentimiento de sentirse un hijo de puta, un mañoso. El sentirse como un niño porfiado. Me aterra. Hoy estoy solo, pero más acompañado de lo que pude haber pensado . Porque más allá de la angustia, del sentimiento desagradable que te hace nudos en el estómago, en la garganta, la mejor medicina es sentir un beso que ha sido enviados a muchos kilómetros de aquí, porque hoy pude sentir tus labios, por un par de segundos sentí tu boca y tu mano en la espalda, y supe, que todo iba a estar bien. Se ven las luces de este Concepción ajeno por la ventana, por el balcón que en medio de mi éxtasis sentí, era la frontera. Y poco a poco las cortinas solapan la noche, pero tú, tú que estás lejos hoy me hiciste sentir que estabas acá y eso, eso me quitó el irresponsable éxtasis del cuerpo, y me hizo sentarme en la orilla de la cama. Y sentado en la orilla de la cama, la angustia, el desdén, los gritos de infante malcriado agonizaron, y tu voz, tu tierna voz me hizo aterrizar. Las luces ...

LA MUERTE DE LA REINA

Imagen
  El verde de los árboles. Una imagen tuya. Sombras y troncos bordean un camino sinuoso. El brillo de tu pelo. Solo veo el registro de unas huellas, huellas enormes de bestias que vivían; tal vez cuando las aves dominaban el cosmos. Tu ropa alrededor de tus pies. No es mejor un cielo gris que un cielo azul, o tal vez uno azul grisáceo. Tus pies entrando a la tina, son tus labios más rojos bajo esta luz. Pongo mi mano sobre las huellas, qué pequeño es el mundo, que pequeño el hombre comparado a las bestias. Lagrimas caen desde tus ojos y se mezclan con la espuma, el vapor, el agua tibia. La selva luce menos espeluznante cuando estás dentro de ella. Solo veo la sombra de tu pecho y las burbujas que desprende tu respiración bajo el agua. Las hojas crepitan, mis pasos dejan llamas. Me atrevo a tomarte, a sacarte de la marea, como si estuviera naciendo venus de nuevo. El bosque comienza a arder. Con una toalla tanteo tu recta provincia, seco los rastros del primer elemento. El cielo ard...

UN PAR DE DÍAS EN LA CIUDAD

Imagen
Escuché un poema y al instante me dieron ganas de hacerme uno propio. Y no es de copión, ni de pretencioso. O ni tan poco pretencioso, porque en el fondo pretendo. Decir algo, contar cosas. Porque hoy siento que no son pocas las cosas que quiero contar, que quiero decir y por eso yo creo, que cuando escuché ese poema Me dieron ganas De Hacer el mío. Estoy donde nunca hay silencio, porque ni el viento, ni la urbe, ni el sol se callan. Aquí no hay silencio nunca Jamás. Ni la luz es capaz de callarse, Ni los arboles Ni el cemento. Como una bruma constante suenan los autos, crujen de encandilamiento los recuadros de luz amontonados en el horizonte. En el piso de arriba hay movimiento En el de abajo hay sexo. Y afuera solo están calladas las estrellas, obligadas a agonizar por la perversión humana. Escuché ese poema y dije. Yo también quiero hacer el mío. Enmudecer mis ganas De una vez por todas. Porque hoy caminé en medio de una hora que aparenta contener ...