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Mostrando las entradas de septiembre, 2024

Bestia

  Cansado de todo yacía colgado entre las repisas de la cocina mirando el más allá por el ventanal. Estoy cansado, de algo, no sé, de escuchar todo el día riendo a esos niños por el pasillo o de escuchar a ese pobre perro que ladra sin parar por estar encerrado. Me gusta el encierro. Eso no es lo que me cansa. Porque disfruto sentir que el mundo esta a mis pies y ver a los chicos allá abajo como hormigas. Estoy cansado, pero aun así cuando vuelvas; mira, voy a hacer como que me interesas, que lo que me cuentas me encanta. Por eso, dime algo nuevo, aunque sea una mentira. Yo voy a hacer que te creo, y sonreiré. Me abstendré de interrumpirte. Reservaré mis comentarios para el final y por supuesto; no despegaré los ojos de los tuyos mientras tu boca se ejercita, cuando se te dibujen muecas, y también cuando me sonrías. Habla, no te calles, a ver si tu voz matiza los ladridos del perro aquel. Yo ya no tengo, no tengo ganas, estoy demasiado cansado. Mientras, se me pasarán ideas como; ¿...

Fiestas

 Antes de soñar después contigo. Cerrar los ojos y vernos en esa realidad paralela, ese quién sabe dónde. Quién sabe cuándo. Me quedé parado esperando. Viendo cómo te desvanecias en medio de una lluvia inexistente, entre las luces naranjas que confirmaban que te ibas, cuando al pasar por las farolas veia tu sombra haciéndose cada vez más negra y tu cuerpo mas pequeño.  Viendo como avanzabas al ritmo de los que viven en una ciudad muy grande, desapareciste en perspectiva, y me quedé ahí -viendote-desaparecer-. ¿Dará lo mismo? Quise decir. Porque no da -no-da-lo-mismo-  ¿Habrán sido cuántas? No más diez sílabas y un poco más de cinco. No quise. Decirte nada.  —perdona. Por -clavar-el-puñal-  —perdona.  Que de un momento a otro mi lengua se volvió acero, y te fuiste. Se desparramó sangre, porque ví unas gotas. O en mi cabeza cuando me acuerde tal vez estaría lloviendo, como aquí siempre llueve, como suelen caer gatos sobre los techos y las viejas se ponen a fr...