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DESTINO

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  Observando a lo lejos, en ese momento todo fue muy claro. Al cruzar la vista hasta el fondo del teatro que se vaciaba, vio la escena aquella, que mucho antes soñó, de verla contenta y acompañada, ungida por los suyos en lo que es su vida, y que él a lo lejos era tan solo un observante, al borde de ser un fisgón que roza en el chisme, mirando un beso fugaz que no lo incluía, y que tal como se le anunció; la Flor se convertiría después de ese momento en sombra, una sombra densa, que al salir y cruzar por la calle desaparecería. El destino, el destino; se lo había dejado en claro mucho antes de esa mañana, calcula que una semana antes, alrededor de las 3 de las madrugada, antes de despertar de un salto, exaltado por una fantasía que terminó en pesadilla ahogándolo, por aquellas fechas en las que comenzó a caer en cuenta que la podría ver de nuevo, después de los meses que pasaron de esa conversación fugaz, en la que el destino también le avisó mucho antes; que la vería solo por unos...

FIESTAS (Reescritura)

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  Entre medio de una hora de la madrugada, incapaz de determinarla, repasé en mi cabeza aquel último momento, aquel último detalle que me hizo sentir que había perdido el control, y por consecuencia, la situación se escapó de mis manos. Que amargo el sabor de saber que soñaré contigo, que te veré inverosímil de creer que después de esta noche no habrá más, y que solo en nuestros, (o en mis sueños) podré seguir leyéndote al oído. Me quedé parado esperando, sosteniéndome en una leve fe ingenua de que te darías la vuelta, mas solo te vi desvaneciéndote, en medio de una tormenta incapaz de soltar una sola gota de lluvia, y debajo de esas viejas luces naranjas que solo me confirmaban que te ibas, al ver tu sombra cada vez más negra y tu cuerpo más pequeño. Ibas al ritmo ese, que solo son capaces de llevar los que viven en una ciudad muy grande. Desapareciste en perspectiva, y me quedé ingenuo viéndote desaparecer. —¿Dará lo mismo? Me dije. —No lo da. Me respondí. —¿En cuántas silabas se...

LA IDEA

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Soy la idea recurrente Que te sigue, Cual investigador privado, Olfateándote las pisadas, La sombra. Soy la idea recurrente, Que va tras de ti como las horas, En la angustia de los días que se van, De las semanas que pasan. Sabes muy bien El nombre de esta idea, A través de los minutos La saboreas, Y sientes el gusto metálico, Las gotas finas que parece que van secas, y las canciones que están para recordarte, que no hay huida, por más que escapes,   Soy la idea recurrente que te recorre por la sangre, Me nutro de la angustia, De las lágrimas. Acelero el tiempo para ver como lo llevas, Y doy pisadas fuertes para medirme, Para decirte; Que estoy aquí; Rampado sobre tu cabeza, Aquí estoy; La Idea.  

HUALLE

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  Susurro al hualle meciendo mi sueño; –¿Será la tarde agónica que pide dormir a tu vera? Al rumor del dorado de tus hojas, De aquel verano expedito. En el que escuché arrayanes cantando; Laureles llorando, Y una brisa que acurrucaba. —Hualle. Te digo; contagias tus surcos sobre mi piel, y me haces crecer Una barba gruesa, No dejas espacio en mi cabeza Para arremedarte versos ajenos, Me gusta; Susurrarte poemas que hice;   dormirme sin prisa ni miedo; Al rumor de tus ramas cobrizas, Con la luna, las aves; El cielo.

OCULTO

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  Existiendo oculto. Creo sentir que paso los días, Tal figurante sin dialogo, Tal gato que nunca es visto. Mirando la ciudad desde las cornisas, a lo lejos mirando.   Como si de repente y desprovisto, Mi figura se hubiera mimetizado, dejó de cruzarse en los reflejos de las vitrinas, y tras de mí no van quedando huellas, hay días que me pregunto si paso las tardes solo existiendo, reservado, esperando a ser usado, durmiendo, con las pupilas secas de tanto pensar, y la mente repleta de mundos, Por cuánto o más se puede permanecer guardado, Esperando el día que vuelva a la vista. A la vista del sol desenfrenado, Que me queme la nuca hasta arder. Bajo los olivos añosos; Contento hasta ser mimado, Entre dedos que adoran y cubran. Me froten, protejan.

VUELTA(S)

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  Al darle la vuelta a todo, Te inspiras. Las reuniones después de tiempo, La falta de caricia, De apego. Las sonrisas fingidas que no aparentas, Las sensación de que a este paso Todo se te escapa. No se que hacer, decir. Al darle la vuelta a todo, Al final todo se me escapa, Se va con la brisa que arrastra las ideas con las hojas (Al quemarse) Con la gota absurda que hecha lagrima Sobre el suelo se parte. Todo el verano pensando en lo mismo. Que apenas comienza se va acabando, Dándole vueltas y vueltas, Ha terminado por cumplirse. Y no has escrito nada, la inspiración agoniza solo en ideas, Y mientras tanto las hojas siguen sin llenarse, Los lienzos sin pintarse, Los labios sin besarse y sobre todo la piel tan fría, Más fría que nunca, hecha rama desnuda que espera algún día volver a florecer.

RECLAMO

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   Voz de noche agotada. Suplicante de amor, Cansada. Pidiendo caricias que no se entienden, Susurrando cariño, aunque sea incipiente. —¿No me ves sufrir? Dice, ante un oído cerrado, Igual de agotado, Frustrado. —¿Será un castigo el deseo que no alcanza a ir detrás de mí? Pregunta. Reclama. Haciendo surcos con las yemas sobre su cara, Revolcando de a poco el cuerpo entre las sábanas. —Dime, si este es mi cierto castigo. Por tomar cruelmente su deseo. Por hacerle creer, le quiero. Convencerme que le quise. No me canso de preguntar, después de haberme transformado   en una triste voz suplicante, que llora por completo frustrada   y se hace a cada minuto consciente que el deseo no buscará más.