LA PUERTA

 

De retoricas repetitivas.

Hago canciones, que ya no pegan,

escribo libros que no público,

Y hago poemas que no requiero.

En mi mente ahora, solo en mi mente

Hago poemas,

Que hablan de vos y que te has ido.

Que hablan de amantes que ya no son,

Y de amores que nunca han sido.

Destrabarme necesito.

Aun mas resuena esa retorica.

De como no digo lo que pienso,

De como no me hago sentir sobre lo que digo.

¡La puerta! Grita una voz malhumorada,

La puerta, después de tanto yace cerrada.

La puerta, que se durmió contigo.

La puerta que se cerró, mejor digo.

¿Cerraste la puerta en serio? Me dice, una boca un poco incierta.

Cuando más incierta es mi respuesta,

Al replicar una señal y no una voz.

No existe razón para responder. No hay objeción, ni desdén.

¿Hablar de vos de nuevo serviría de algo? Me digo. Me guardo.

Cuando de a poco me acuerdo menos de tu nombre,

Cuando memorizar tu risa sería un desorden,

Cuando pensar más y más se siente un delito,

Cuando escribo poemas, y no los publico.

Ya no digo lo que siento.

Ya no más. Ni lo que pienso.

Se han trabado uno cuchillos.

Sobre el marco de la puerta.

Para que cuando por fin se abra, ruidos de sable del cielo caigan.

Y tal vez un poco de sangre se vierta.

por la madera y la baldosa,

Diciendo a su paso rampante,

Que tal vez ganó la voz desafiante,

Así sin más,

sin recelo.

Dejándome así sin demostraciones,

Para callar, guardar, y que todo siga en orden.

Me veo a mí mismo entonces,

Diciendo con sinceridad,

lo que mi timbre de voz en verdad quiere gritar,

Ahora que te he perdido,

Ahora que no se nada de ti.

Ahora que te he olvidado.

Tarde,

 pero ahora sí.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

LA CALLE ELVIRA_ GRANADA

RECLAMO

OLVIDO