Sueños
Había pasado años, tal vez como muchos otros, creando un mito adecuado sobre aquello a que llamarle hogar. Elaboré narraciones épicas, de una casa cerca del lago, o en medio de la pradera, siempre con vistas al sur del mundo y una mujer hermosa que acompañaba. Describí con detalles, la cantidad de ventanas, de puertas, de habitaciones, escribí sobre parrilladas de domingo y jarras de sangría. Hice, del principio al fin, hasta hacer de todo un anhelo. También, como muchos otros dicen, en canciones y dichos, en soñar no hay costo, y se hace más barato aun en medio de una realidad apática, dentro de un bucle de insatisfacción, donde abundan los titulares sobre el fin del mundo, donde también y sobre todo soy incapaz de encontrarme. Soy incapaz de sentir gusto. Sabor.
Pasé tantos años soñando, viviendo el día con el único propósito de que el sol se esconda, para tranquilo, volver a soñar de nuevo; con la casa de mentira, la mujer e inclusive unos niños. Mi meta ya ni si quiera era trasladar aquello a la realidad, solo deseaba soñar, soñar. Darle cuantas vueltas sea posible a ese mundo en mi cabeza, porque lo que veía en mi día a día nunca me alcanzó a llenar, ni en las cosas imprevistas que me hacían reír en mi caminata a la facultad por mañana, ni en el humo de los porros, ni en los rostros que quise querer, ni en los que aun quiero. —¿Me has visto darme un gusto? Repetía. Frente a un espejo en el que ya no me reflejaba. —¿Me has visto amar? Decía, hasta no ser capaz de contener la pena. —¡¿Qué tan gratis puede ser soñar?! Gritaba, cuando las noticias continuaban abrumando, cuando la mujer que mas quise se tuvo que ir, y cuando la busqué para darme cuenta de que aun era temprano. Tanto había pasado dentro de mi cabeza que llegué a creer que controlaba el sol, porque al mirarlo fijamente; lo veía, y a la par, veía cómo se iba moviendo hasta ocultarse, cuando en el fondo no tenía certeza absoluta de que era lo qué perdía, como también, qué ganada. Estaba perdido. Sí, lo estaba. —¿Pero, me he encontrado? Que lamentable, porque aún, no tengo idea. Por más, por más, por más, no tengo idea.
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